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miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Ya fuiste a algún mate bar?

Te presentamos algunas opciones para tomar mate fuera de tu casa. En general,  las  propuestas son para dos personas e incluyen pava (o termo de agua caliente), mate y pan o bizcochitos de grasa para acompañar. ¿Qué te parece la idea?
La idea de incorporar esta infusión como opción en los bares nació como una opción para que los extranjeros pudiesen probarla. Finalmente, se sumaron los locales que lo vieron como una buena opción para una pausa con amigos después de un día de trabajo. Acá te damos algunas direcciones para tener en cuenta.

•    Las Cabras

Fitz Roy 1795. T: 5197-5301/ 5303. De 17 a 19.
Sirven mate con una pava de agua caliente y canasta con pan casero y bizcochitos de grasa + manteca o mermelada. ($19). El plan es disfrutarlo en el gran espacio que el local tiene en la vereda, a la sombra de los árboles. Durante el invierno suman potentes estufas para seguir mateando al aire libre, aún con frío.

•    La Pulpería

Uriarte 1667, Palermo Viejo. T: 4833-6039. www.lapulperia-catering.com.ar
Mate ($14) para acompañar de tostadas, tortas caseras u otros dulces.

•    Las Cholas

Arce 306, Las Cañitas. T: 4899-0094. De 17 a 19.
Sirven mate con una pava de agua caliente y una canasta de pan ($19). Está en una linda esquina con mesas afuera para aprovechar en los días lindos.

•    Cumaná

Rodríguez Peña 1149, Recoleta. T: 4813-9207. De 17 a 19. Mate + canasta con pan, $19.

•    Raíces

Crisólogo Larralde 3995, Nuñez. T: 4541-4927. www.raicesccch.com.ar
Mate a toda hora. Combo para dos personas con medialunas ($25). También, churros y torta fritas. Aunque no aparece en la carta, pueden preguntar por el tereré de pomelo o naranja.

•    El Federal

San Martín 1015. T: 4313-1324. www.elfederalrestaurante.com
Por la tarde, mate por la tarde con tostadas o cuadrado de brownie o coco con dulce de leche ($25).

•    Bar El Cairo

Sarmiento esq. Santa Fé, Rosario,  Santa Fé. 
Se sirve con termo de litro ($20) y se puede pagar la recarga de agua ($10).

•    Alfonsina

Duarte Quiros 66, Córdoba. T: 0351-427-2847. www.alfonsinaweb.com.ar
Mate y pan casero con mermelada para una persona ($18), dos ($26) o tres ($30). Ubicado en el centro de Córdoba, tocan grupos de folklore en vivo.

•    La nieta  ‘e la Pancha

Belgrano 783, Córdoba. C: (0351) 15 679-2749. Web
La bandeja matera incluye: mate, yerba y termo con agua caliente acompañado por panes y mermeladas caseros. Puede ser para dos o más personas. Durante los días de calor se puede aprovechar la terraza.
Por Inés Ramírez Bosco. Nota publicada en diciembre de 2011.

viernes, 20 de enero de 2012

Cuatro propuestas para comer al aire libre en Buenos Aires

Tan desesperados como vos por sobrevivir al verano porteño, buscamos cuatro opciones para sentarte a comer lejos de las bocinas y cerca de la naturaleza.


Tan desesperados como vos por sobrevivir al verano porteño, buscamos cuatro opciones para sentarte a comer lejos de las bocinas y cerca de la naturaleza.


El verano llego hace rato y para los que permanecen en la ciudad las alternativas para no morirse de la deshidratación, o de tedio son escasas. Claro que se puede hacer una escapada a las inmediaciones, pero ¿a dónde ir un día de semana a mediodía cuando uno está atrapado en el microcentro?, ¿a dónde ir después, a disfrutar de la noche, sin peligro de achicharrarse? Es cierto que una alternativa al alcance de la mano es sentarse al fresco de la vereda en un bar con mesitas afuera, pero la mayor parte de los lugares que ofrecen ese servicio, a la larga, no son más que espacios donde se sigue transpirando la gota gorda mientras nos quedamos afónicos intentando superar con nuestra voz el sonido de las bocinas. Los espacios con verdaderos patios, jardines o terrazas, son un bien preciado, casi un tesoro. Estos oasis en la ciudad existen, no son meros espejismos.


Tan desesperados como vos por sobrevivir al verano porteño, buscamos cuatro opciones para sentarte a comer lejos de las bocinas y cerca de la naturaleza.

Gioia es el restaurante del Hotel Park Hyatt, pero no sólo no es de uso exclusivo de los huéspedes, sino que el público foráneo es más que bienvenido. Con sólo cruzar el umbral ya se tiene la sensación de estar en un lugar hermoso y lejano, muy lejano de la ciudad. El restaurante está ubicado exactamente en el corazón de la manzana, en las terrazas que dan a los jardines del Palais Duhau, una exquisita edificación estilo francés construida en 1934. Desde las mesas de la terraza se tiene la vista imponente del Palais y más allá de las fronteras del Hyatt, de las casas vecinas: la embajada de El Vaticano y una casa particular, que también prestan la sombra de sus árboles centenarios. Rodeados de plantas, torcazas y gorriones, podemos empezar a pensar en comida. La propuesta culinaria de Gioia es acorde con la ambientación, que oscila entre la elegancia de lo clásico, y la sobriedad de lo contemporáneo. La oferta creada por Franco Cansano y Fabio Brambilla, dos chefs con una extensa trayectoria, es de moderna cocina italiana. Cabe aclarar que los cocineros se conocieron trabajando en hoteles de Italia, por lo que conocen la cocina de este país desde sus costados más auténticos y refinados. Al mediodía se puede degustar una extraordinaria entrada de antipasti en self service, en la que hay todo tipo de delicatessens (búfala con tomates asados, mariscos en diversas preparaciones, salmón frío, fiambres, quesos de elaboración nacional pertenecientes a la cava del hotel y mucho más). Entre los principales se destacan las pastas, los risottos y los pescados grillados con acompañamientos varios, perfectos cómplices del clima veraniego. Los postres también se sirven en bufet, con especialidad en tiramisú y panacotas. Por la noche, se puede probar un menú de tres pasos que homenajea a una zona de Italia y va cambiando mes a mes. Bajo las estrellas, escuchando el murmullo del agua, casi un sueño con príncipes y princesas, ¿qué más se puede pedir?Gioia, restaurante y terrazas, Posadas 1350, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Teléfono: 5171-1330.


Tan desesperados como vos por sobrevivir al verano porteño, buscamos cuatro opciones para sentarte a comer lejos de las bocinas y cerca de la naturaleza.


El restaurante del Museo Evita posee uno de los más codiciados patios en la ciudad. Es un verdadero clásico. Precursor de los restaurantes en museos, enclavado en barrio norte y a tan pocas cuadras del Botánico, que tan sólo caminando por la zona uno ya se siente más fresquito. El museo está en un petit hotel erigido en la primera década del siglo XX, donde luego funcionó un hogar de tránsito de la Fundación Eva Perón. En ese mismísimo patio histórico, donde alguna vez habrá caminado la abanderada de los humildes, es donde nos vamos a sentar. Siempre hablando de su patio, podemos contar que disponen de varias clases de mesas: desde livings semitechados para grupos numerosos, con enredaderas que nos envuelven, hasta mínimas mesas de hierro y mármol ideales para una pareja acaramelada. Las dos particularidades del lugar son: es pet friendly, por lo que no es nada raro encontrarse algún canino bebiendo de una pequeña tacita, mientras su dueño toma un café. La segunda característica es que tienen especialidad en crêppes. Salen rápido y son elaborados en el mismo patio, en una garita estilo francés, delante de nuestros ojos. Por mencionar sólo algunos: la crêpe de salmón Gravlax, queso crema al limón, o el Wrap vegetariano, guacamole, lechuga, brotes de soja y zucchinis macerados, con crema de curry o en dulces, el de chocolate con almendras tostadas, o el de almíbar y cascaritas dulces de naranja. 
El menú, creado por el chef Ramiro Solís, está basado en refinadas versiones de platos o bien típicos o bien predilectos por el paladar porteño. 

El menú, creado por el chef Ramiro Solís, está basado en refinadas versiones de platos o bien típicos o bien predilectos por el paladar porteño. 
Son recomendables los sorrentinos de queso de cabra, ricota y pera con salsa cremosa de queso, o el pastel de papas y carne con copo de merengue dulce, o la parrillada de pescados y mariscos, que tiene salmón blanco crocante, langostinos, brochette de vieiras, mejillones, rabas y salsa pico de gallo. Sobre el piso de damero, entre las enredaderas y las flores, con una deliciosa limonada en la mano, tal vez proyectando una caminata por el Botánico, el verano porteño es nuestro amigo otra vez. 
Museo Evita, J.M. Gutierrez 3926, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Teléfono: 4800-1599. 



Tan desesperados como vos por sobrevivir al verano porteño, buscamos cuatro opciones para sentarte a comer lejos de las bocinas y cerca de la naturaleza.


KITAYAMA
Sobre Virrey del Pino, a pocos metros de avenida Cabildo, nos encontramos con Kitayama, un tradicional restaurante japonés. Todo aquí responde a lo esencial de esta cultura, empezando por el nombre del lugar: Kitayama es un señor, que además de ser el dueño, es sushiman desde hace cuarenta años. Fundó el restaurante en 1979 en el barrio de Montserrat y desde ahí no paró. Se trata de uno de los mayores exponentes de esta gastronomía en nuestro país, a donde acuden tanto integrantes de la comunidad como amigos del buen comer. Cuando entramos podemos ver al Sr. Kitayama, fileteando salmón y armando niguiris con pequeños golpes de magia pura. 
Lejos de las estilizadas decos niponas que se estilan en este tipo de restaurantes, Kitayama respira autenticidad por donde se lo mire. En la entrada hay un precioso jardín japonés -no podía ser de otro modo- surcado por un caminito de piedra, rodeado de plantas autóctonas y pequeñas fuentes, donde también hay mesitas. El local por dentro también respeta el estilo nipón, abunda la madera clara y los amplios ventanales. Podemos elegir comer tanto en el jardín, como en las mesas de adentro, o en el tradicional tatami, para quienes se animan a la proeza de las piernas cruzadas en el suelo. 
La carta tiene más de sesenta platos. Por supuesto que lo más solicitado es el sushi y con razón: es fresquísimo y elaborado de forma perfecta y sutil. Pero, también podemos aventurarnos a otros platillos clásicos y deliciosos que para los paladares locales son toda una novedad: los diferentes preparados con Udon (fideo japonés), los pinchos de carne de cerdo con cebolla, el sukiyaki, las riquísimas guiozas, o los más conocidos tempura. 
Un dato: Jorge Luis Borges (probablemente incentivado por María Kodama) fue habitué de Kitayama y se convirtió en un fanático de su Sashimi. ¿Por qué no vamos a serlo nosotros? 
Kitayama, Virrey del Pino 2448, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Teléfono: 4788-9955. Del 31 al 15 de enero permanecerá cerrado. 



Tan desesperados como vos por sobrevivir al verano porteño, buscamos cuatro opciones para sentarte a comer lejos de las bocinas y cerca de la naturaleza.


Quimbombó.
En una zona que habitualmente es el meeting point de todas las salidas, existe un lugar donde podemos comer al fresco y frente a una vista vivificante. Se trata deQuimbombó. Un restaurante que en pleno Palermo Soho nos ofrece la posibilidad de sentarnos en dos exclusivas terrazas a ver pasar las nubes mientras tomamos un renovador trago frozen. Se trata de una casa de tres niveles con diversos climas, donde en el último piso se encuentran las terrazas. De un lado la propuesta es más intima, con una barra larga y mesas bajas con sillones y velitas. 
Del otro, las mesas son más amplias y permiten grupos numerosos. Quimbombó está ubicado frente a la plaza Armenia, exactamente delante de la gran fuente circular. La vista es inmejorable. 
La carta nos ofrece un abanico de posibilidades donde la tendencia general es la de la comida sana. Hay toques indios, otros latinoamericanos, otros orientales, pero siempre dentro de la alimentación provechosa para la salud y el espíritu. Dentro de las entradas está el carpaccio de zucchinis, rico y liviano como una pluma. Se puede seguir con una de las gustosas ensaladas, entre las que se destaca la de verduras asadas, o pasar directamente al plato principal. Son recomendables los capelletis de salmón y centolla, y el Thali, plato indio degustación, que trae diversos guisados (currys), arroz blanco, chutneys, pakoras, samosas, encurtido de ají picante y chapatis. Los postres son otro fuerte de la carta: refrescantes, intensos y originales. Algunos ejemplos: el contundente marquisse de chocolate y naranja, y el baklavá de manzana y nueces con helado de banana y ron. 
De tarde o de noche la alternativa Quimbombó es para tener en cuenta. La bonita fuente de la plaza Armenia no se mueve de su lugar. Quimbombó, Costa Rica 4562, Ciudad de Bs As Teléfono: 4831-5556. 






jueves, 22 de diciembre de 2011

En calles y plazas porteñas hay un árbol cada siete habitantes

Hay 424.365 árboles en la Ciudad. La cifra se aproxima a la de grandes ciudades del mundo como Nueva York y París y duplica la cantidad de Madrid. El 91 por ciento de los árboles está bien, pero hay 2.000 secos.




El almendro de Bauness y Campillo, en Parque Chas. Las tipas que se funden y forman un arco sobre la avenida Melián, hasta que se choca con La Pampa, en Belgrano. Los ombúes del bulevar de la avenida Cruz, frente al parque Indoamericano. Y la fila de naranjos con los que jugábamos en el barrio de la infancia. Una de las características que distingue a la Ciudad de Buenos Aires es su frondoso arbolado : hayun ejemplar cada siete habitantes , una cifra cercana a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, de uno cada tres personas.
Cada uno de ellos fue estudiado e identificado en el marco del Censo Fitosanitario 2011 que presentó ayer el Ministerio de Ambiente y Espacio Público. Es el primero de estas características que se lleva a cabo; el anterior sólo consideraba especies y ubicación.
Con los números bien plantados, en las veredas de la Ciudad se registran 372.625 y hay otros 51.740 ejemplares distribuidos en los espacios verdes (25.613 en parques y 26.127 en plazas y espacios verdes menores, sin contar los Parques Tres de Febrero e Indoamericano, el Jardín Botánico, la Reserva Ecológica, los cementerios, los patios de las escuelas y los polideportivos, entre otros espacios semipúblicos: un total de 424.365 de 300 especies diferentes para los casi tres millones de habitantes que registra la Dirección de Estadísticas y Censos porteña. La cifra se acerca a la que se maneja en ciudades como París o Nueva York (478.000 y 498.470, respectivamente), y duplica la cantidad de Madrid, donde se contabilizan 226.301 ejemplares.
En el arbolado que comenzaron a soñar Rosas y Sarmiento cuando la Ciudad era tierra de quintas y que luego consolidó el paisajista Carlos Thays hay que distinguir entre los de alineación (en las veredas), principalmente fresnos (143.405), plátanos (34.338) y tilos (17.284); los que están ubicados en parques, donde predominan eucaliptus y casuarinas; y las plazas con palo borracho, tipas y jacarandás en primer lugar. El nuevo censo aporta la información georeferencial de cada uno de ellos y, una vez que todos los datos estén procesados, se podrá consultar la información en la Web.
“Durante todos estos años se venía haciendo un trabajo de poda rutinaria, y acudíamos ante los llamados y denuncias que recibíamos. El censo nos permite saber sobre qué trabajar y qué tenemos que hacer para proyectar hacia adelante”, explica el ministro Diego Santilli. Es que si bien el 91% de los árboles de la Ciudad se encuentra en buen estado, unos 4.500 requieren cuidados especiales, y otros 2.000 que van a ser mochados (transformados en tronco) y luego reemplazados, porque están secos y representan un riesgo para la población.
“Durante el verano se va a trabajar con los árboles secos. Vamos a poner un cartel que los identifica y luego se les cortará la copa. Los dejamos hasta que llegue el momento de plantación para poder reemplazarlos, porque queremos evitar que la gente plante cualquier cosa en ese lugar”, sigue Santilli.
La decisión no es caprichosa: en la Ciudad hay 38.482 árboles plantados por vecinos que pertenecen a especies “no oficiales”. La más elegida por los porteños es el ficus (23.707), seguida por el pindó (1.903) y el palo borracho (1.769). Son especies cuyo desarrollo termina dañando cañerías y veredas, las casas de los frentistas o tienen ramas muy frágiles que corren riesgo de caerse, entre otros inconvenientes.
Entre los datos curiosos que arrojó el relevamiento realizado en conjunto por la consultora colombiana ConCol y la argentina IATASA aparecen las 3.000 palmeras contabilizadas en las veredas, 2.000 cítricos (la mitad son limoneros) y muchas paltas. También araucarias que llegan a dar piñas de hasta 6 kilos.
“A largo plazo apuntamos a reordenar el arbolado de la Ciudad, y a duplicar la cantidad de árboles en los espacios verdes para llegar a los 100 mil. En definitiva, tener un arbolado sano, seguro y sustentable”, apunta el Ministro. La prioridad será mantener el equilibrio ecológico del arbolado porteño, para lo que buscarán combinar variedad y especies, siempre respetando la identidad de cada barrio.

Servicios disponibles en la ciudad de Buenos Aires para esta Navidad