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lunes, 22 de agosto de 2011

EL BAR DE BARRACAS DONDE TOMAR UN CAFE ES COMO VIAJAR EN COLECTIVO

SUEÑO CUMPLIDO. EL DE DANIEL PEREZ CON SU BAR DE MONTES DE OCA 1440, EN EL QUE TIENE LA TROMPA DE UN 39.

SUEÑO CUMPLIDO. EL DE DANIEL PEREZ CON SU BAR DE MONTES DE OCA 1440, EN EL QUE TIENE LA TROMPA DE UN 39.




El hombre fue criado entre colectivos. Su padre y sus seis tíos manejaron uno y ese fue también su destino. Fanático de la historia del más porteño de los medios de transporte, Daniel Pérez regentea “Viejo Bondi”, un bar temático ubicado en Montes de Oca 1440, en Barracas. Butacas de colectivo en lugar de sillas, la trompa de un antiguo Mercedes Benz de la línea 39 en una pared, pasamanos nacarados en la puerta de entrada, faros antiguos y fotos históricas componen un escenario que remite al interior de un viejo colectivo , de los de antes. De la época en la que no existían las máquinas expendedoras de boletos y menos aún las lectoras de tarjetas electrónicas. De cuando el chofer, además de manejar, pasaba los cambios en una caja manual, cortaba boletos, daba el vuelto y abría y cerraba las puertas tirando de una palanca metálica.

Como el dulce de leche y la birome, el colectivo es motivo de orgullo hecho in Argentina . Pero para Daniel Pérez los colectivos son, además, parte de su propia historia de vida. Una historia que comenzaba a escribirse cuando él aún era un niño.

Hay en el local una foto que registra un momento que se repitió muchas veces a lo largo de su infancia: al costado de una ruta y junto a su padre. “Creo que éste fue un viaje que hicimos a Mendoza. Pero en realidad nos recorrimos el país ‘ablandando’ los motores de los colectivos”, recuerda de la época en la que había que salir a manejar cientos de kilómetros antes de poner a trabajar la unidad. Con orgullo, cuenta que también sus seis tíos paternos fueron choferes de la línea 39. De alguna manera, los Pérez impulsaron el desarrollo de las empresas de colectivos, ya que muchas de ellas nacieron como pequeños emprendimientos familiares .

A los 17 años Daniel Pérez ya trabajaba en la cabecera de la línea 39. Allí controlaba las salidas de las unidades. Después abrió un bar en la terminal y finalmente, a los 24, comenzó con el oficio para el que parecía estar predestinado: empezó a manejar uno de los internos de la línea. También fue inspector, secretario y presidente de la compañía, pero siempre tuvo en mente volver a la gastronomía; y lo hizo con “Viejo Bondi”, un sueño de toda la vida cumplido a los 52 años .

“Mi historia está inevitablemente ligada a los colectivos y me gusta todo lo que se relaciona con el oficio. Sin embargo, no deja de sorprenderme la cantidad de personas que vienen acá y, sin tener vínculo directo con el tema, se manifiestan como fanáticos o sabelotodos”, cuenta Daniel en su encuentro con Clarín .

En la charla, sus anécdotas personales se mezclan con la historia del colectivo.

Muestra una foto de 1929, en la que un grupo de hombres rodea a lo que fue la primera versión de un bondi: el taxi-colectivo. Nació como alternativa para paliar la falta de trabajo de los taxistas, así subían a varios pasajeros en el mismo auto. El primer taxi-colectivo partió el 24 de setiembre de 1928 desde la esquina de Rivadavia y Lacarra.

En “Viejo Bondi” también hay espacio para un foto que dispara un recuerdo doloroso: “En los 40 comenzó a funcionar un ente del Gobierno que incautaba los colectivos y las familias estaban obligadas a entregarlos. La idea era que el servicio lo ofrezca el Estado, pero era algo compulsivo. Muchas familias se fundieron y abandonaron para siempre el oficio”, cuenta. Y rememora otro momento complicado: “Durante la Segunda Guerra Mundial no había caucho y no llegaban los neumáticos, así es que a los colectivos se les colocaban ruedas de tranvía y los hacían correr sobre los rieles que había en la Ciudad”.

Y hay más de estos relatos. Todos, de alguna u otra forma fueron parte también de su historia familiar y están presentes en su bar temático.

sábado, 6 de agosto de 2011

Cierra sus puertas la confitería Richmond, pero intentarán rescatarla

Comunas en Baires – Si usted tenía pensado ir el fin de semana disfrutar un café en la emblemática confitería Richmond de Florida al 400, no demore demasiado porque en las próximas horas podría ser la ultima vez que pise uno de los más refinados salones de la ciudad.

Con casi 80 años de vida “La Richmond” vivió el auge y la decadencia de la peatonal. Decorada al estilo inglés, con sillas y sillones tapizadas en fino cuero, con iluminación de arañas holandesas de bronce, supo ser un punto de encuentro distinguido de porteños habitúes, ocasionales transeúntes y una parada obligada del turismo.




Al conocerse la noticia en los últimos días que una afamada marca de zapatillas y ropa deportiva adquirió el local para instalar un megastore, muchos amantes del clásico salón se están autoconvoncado por medio de las redes sociales para este sábado en el horario de 17 a 20 con el objetivo de evitar su cierre.
En el ámbito político, el hecho que uno de los reconocidos “Bares notables” se extinguiera, también causó cierta conmoción y rápidamente el Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires Hernán Lombardi y la Legisladora Maria Jose Lubertino, cada uno por su lado, comenzaron a moverse en busca de un proyecto que consiga la preservación de la confitería.

jueves, 28 de abril de 2011

De las Artes

Parecen centros culturales, clubes de barrio con actividades múltiples o un moderno restó. Y son todo eso junto: bares y restaurantes con una carta de platos y bebidas tan completa como su agenda de cursos, talleres y ciclos de cine y teatro. Un hallazgo. Una tendencia.


El camarín de las musas
Un salón cool y un plan de actividades súper completo, que incluye cursos de comedia musical.
Viernes, siete de la tarde. Una pareja disfruta de un café con tortas mientras mira un folleto para saber qué película proyectarán en el ciclo de cine. Al lado, cuatro chicas se saludan apuradas, porque llegan tarde a la clase de danza contemporánea. Casi al mismo tiempo termina el taller literario y un grupo de hombres y mujeres se queda a conversar después de clase. Piden un vino, conversan y deciden qué obra de teatro van a ver después de cenar.
 
Escenas como estas se pueden ver a diario en El Camarín de las Musas, Tadrón y Antesala, tres bares-restaurantes diferentes pero con algo en común… Los tres son más que bares y restaurantes y coinciden en su original propuesta: en un mismo espacio ofrecen almorzar o cenar y además realizar varias actividades culturales: talleres, cursos, ciclos de cine y de teatro. Todo en un ambiente que mezcla el estilo de un club de barrio con el espíritu de un centro cultural y el de un moderno restó.
 
Tadrón. "Abrimos en 1996 como centro cultural, pero en 2002 decidimos ampliarnos y abrir un bar-restaurante. La respuesta de la gente fue muy buena. Notamos que las actividades de la sala se potencian mucho con la confitería", comenta Tro Jensezian, encargado del lugar. Ambientado con un estilo oriental, este "teatro-bar-taller-arte", tal como lo definen sus dueños, tiene una variada oferta cultural y una propuesta gastronómica basada en la cocina armenia. Una de sus especialidades es la picada oriental con pasta de berenjenas, garbanzos, morrones con nueces y yogur colado con menta seca ($ 15). Los martes y viernes hay especialistas que leen la borra del café. En el lugar se dan clases de actuación y de danza árabe, se proyectan y analizan cortometrajes y se presenta el unipersonal Ararat y yo. También se dictan cursos de fileteado porteño, de italiano para principiantes, de dibujo y pintura decorativa. Abre de martes a domingos a partir de las 14. En Niceto Vega 4802, Cap. Tel.: 4777-7 976.
 
Un nuevo lugar en Palermo, para comer "cosas ricas" y con una variada agenda de obras teatrales.
 
 
Antesala. Abrió hace sólo tres meses y ya se convirtió en una de las alternativas para quienes buscan un paseo diferente en Palermo. Ofrece una carta de platos que se caracteriza por su sencillez y calidad en el marco de una deco que combina elementos modernos con algunos toques clásicos. El brownie de dulce de leche y frutos rojos ($ 8) y el trago Calegian con canela, leche condensada, gin y ananá ($ 12) son muy recomendables. "Antesala apunta a un concepto integrado. Queremos que en un mismo ambiente la gente pueda comer algo rico y tenga algo interesante para ver", comenta Tomás Constantini, uno de sus dueños. En el lugar se pueden tomar clases de danza contemporánea, hay taller literario, ciclos de cine y un curso de meditación inspirado en Osho, además, María Soccas, Georgina Barbarrosa y José Luis Alfonso dictan clases de teatro. Los viernes, sábados y domingos se presentan dos obras de teatro: Copias, con Villanueva Cosse y Mariano Torre, y Pareja Abierta, co n Alejandra Copa y Juan Bianchi, dirigida por Oscar Ferrigno (hay descuentos para jubilados y estudiantes). Costa Rica 4968, Cap. Tel.: 4833-4200.
 
  Un "teatro-bar-taller-arte", según lo definen sus dueños, sobre la mesa ofrece buena cocina armenia.  
 
 
El camarín de las musas. Es uno de los lugares con una de las mayores ofertas culturales de la ciudad. Tiene casi dos mil metros cuadrados y está abierto todos los días desde las 9 de la mañana hasta las doce de la noche. Hay cursos para todos los gustos: clases de comedia musical, de teatro para mayores, de yoga para embarazadas y hasta Pilates. Hay diez tipos de danza diferentes para aprender entre las que se destacan la contemporánea, de improvisación, jazz, afro y griega, entre otras. Los viernes, sábados y domingos se presentan ocho obras de teatro independiente. También hay exposiciones de arte y talleres de psicoanálisis. "Es un lugar de reunión artístico, pensado para la gente que quiere algo más cuando sale a tomar algo, -explica Emilio Gutiérrez, dueño del lugar-. El fenómeno que se produce es increíble, porque cada una de las actividades potencia al resto. Los que vienen a comer se interesan por los cursos, los que salen del teatro se quedan a comer. Es un acercamien to al arte muy económico". En Mario Bravo 960, Cap. Tel.: 4862-0655.

sábado, 23 de abril de 2011

En Federico Lacroze surge un nuevo polo gastronómico

 La mayoría son casas de té y cafeterías que abrieron en los últimos 5 años y ofrecen pastelería gourmet. Si se suma a los de las calles aledañas, el número de opciones sube a 28. En 2001 había 4. Trece locales en apenas 3 cuadras de la avenida .


En apenas tres cuadras, entre Cabildo y la calle Villanueva, la avenida Federico Lacroze es el paseo de las tentaciones . Hay trece locales que ofrecen exquisiteces, como tortas artesanales, tés y cafés gourmet. La mayoría abrió en los últimos cinco años y el lugar se convirtió en un nuevo polo gastronómico de la Ciudad.

Los comerciantes anticipan que, próximamente, los dueños del reconocido Sucre apostarán a la avenida para su primera sucursal (estará al 2100). Y al mismo tiempo, el fenómeno se irradia hacia Luis María Campos, que empieza a funcionar como un corredor conectado con La Imprenta y Las Cañitas. Por ejemplo, en dos restaurantes que llegaron en los últimos meses: Doppio Zero, en Soldado de la Independencia al 1200, y Morriña, en Olleros y Luis María Campos. En total, la zona nuclea 28 negocios, que en su mayoría se instalan en viejas casonas.

Tal vez la proximidad del local de Maru Botana, que está en 11 de Septiembre 982, haya tenido que ver. “En los últimos cinco años se pusieron de moda las confiterías para charlar, tomar té o café, o almorzar.
Todo está en tres cuadras . Hay para elegir y todos los locales están llenos”, confirma Manuel Mel, de la inmobiliaria Raúl Mel, que vio crecer la zona. “ Lacroze cambia mucho a partir de Cabildo –explica–. Es más vistosa y tiene edificios residenciales con gente a la que hay que abastecer. Y es el punto de encuentro de las madres que van a buscar a los chicos a los colegios de la zona”.

Una de las pioneras fue la cafetería Dolcetto, en Federico Lacroze 2117, especializada en pastelería artesanal, y que abrió en 2001 . “En esa época, en Federico Lacroze entre Cabildo y Libertador había cuatro negocios gastronómicos ”, cuenta Juan Manuel Angio, su dueño. Y revela: “El público local generalmente va a las franquicias, así que la mayoría de nuestros clientes son personas que trabajan en el área. Por eso hay más movida de gastronomía diurna”.

Con exhibidores que atraen con brownies rebosantes de dulce de leche y merengue italiano o relucientes cheesecakes, desde 2007 Ianes apostó por la tradición del té. “Cuando abrí el negocio, casi no había locales para tomar el té –recuerda su dueña, Magalí Malatialian–. Como ésta es una zona residencial, pensé que nuestra propuesta de pastelería podía funcionar. Y la respuesta fue positiva. Siempre vienen los mismos clientes, pero a partir de que empezó a haber más lugares para elegir también llega gente que viene a tomar el té en la zona”.

Estos pequeños cafés conviven con Tea Connection, que desembarcó hace tres meses en Federico Lacroze 2233. O con la megacadena Starbucks, que tiene un local en Federico Lacroze y 3 de Febrero.
A una cuadra, desde diciembre de 2009, se abre paso otra cafetería y pastelería que apunta a los vecinos del barrio a fuerza de cheesecakes y chocotortas: Central Cook. Su dueña, Julieta Comissoli, cuenta: “En esta esquina había una casa vieja donde funcionaba la confitería Le Bonheur. Pero cerró y estuvo vacía tres años. Cuando empezamos, en diciembre de 2009, había poco en la zona. Ahora creció mucho. El problema es que hay más de lo mismo: todas son confiterías”.

Los dueños de La Tartana entendieron la falta de variedad y abrieron un local de comida saludable en Federico Lacroze 2230. “La zona nos interesó porque tiene oficinas y colegios –señala Mirna Silva, una de las socias–. Ofrecemos comida preparada por nutricionistas para celíacos, diabéticos e hipertensos y baja en calorías”.

Otra opción es la de Cuatro Quesos (en Lacroze 2344), una suerte de almacén gourmet. O la de Chocolates Tikal. De a poco, los restaurantes crecen. Desde hace años resiste Los Chinos, al 2100. Y en la esquina de 11 de septiembre está Calcio. También hay pizzerías, como Pizza Bum o Forrest Gump, ambas al 2300.

jueves, 21 de abril de 2011

Los mejores cafés de la Argentina

Tradicionales, históricos y referentes únicos de su ciudad y los habitantes que hicieron de ellos un refugio para el encuentro o la mesa solitaria. Un listado con los bares históricos de Buenos Aires y el Interior del país.


Fueron, y son, espacios de pertenencia a los que se recurre con una constancia tan fiel que puede datar de toda una vida. Es que más allá de la visita eventual al café que se encuentra azarosamente al paso, siempre hay uno que, por una razón u otra, convoca con regularidad. Tal es el fanatismo que despiertan que, en algunos de ellos, hay que esperar un buen rato para conseguir una mesa disponible.

Los más emblemáticos están vinculados a la más pura tradición cultural de su ciudad, ya sea porque por sus mesas pasaron ilustres personalidades o bien porque fueron motivo de inspiración para autores, músicos y compositores.

Si bien la filosofía WI FI se impuso en la mayoría de los locales, no son pocos los que respetan y conservan desde su estilo arquitectónico hasta las "especialidades de la casa".

Hoy, son frecuentados sin distinción de género, pero hasta mediados del siglo XX sus mesas estaban reservadas solo para los caballeros. Las damas debían conformarse con las firmas que habilitaban el "Salón Familias" tal como sucedía, por ejemplo, en el desaparecido Argos, de Federico Lacroze y Alvarez Thomas.
Algunos fueron calificados de "notables", otros, sobreviven con esfuerzo. Un grupo de elite, alberga shows para turistas y un remozamiento que los convierte en espacios cinco estrellas.

Pero, más allá de disquisiciones y categorías, la mayoría sigue en pie conservando la silla de madera, el mostrador con sandwicheras, la pizarra negra con el menú clavado, la puerta vaivén y el mozo de chaqueta blanca.

Aquí va un listado con algunos sitios emblemáticos que no pueden dejar de visitarse.

Tortoni (Capital Federal)


La más española de las avenidas de Buenos Aires alberga uno de los cafés más emblemáticos de la ciudad. Su historia lo convierte en un sitio en el que se respira cultura y tango. Se inauguró a fines de 1858 y tomó su nombre de un establecimiento del Boulevard des Italiens en el que se reunía la elite de la cultura parisina del siglo XlX.

Su bodega tiene una nutrida cartelera de espectáculos y varias veces fue convertida en estudio de radio. Además del café, son memorables sus picadas. Por sus mesas de Avenida de Mayo al 800 desfilaron desde Alfonsina Storni y Benito Quinquela Martín a Jorge Luis Borges y Julián Centeya pasando por la porteñísima Tita Merello, quien dejó un cuadro de recuerdo.

Varela Varelita (Capital Federal)

En la Avenida Scalabrini Ortiz y Paraguay, un clásico bar sin restaurar a pocas cuadras de lo más sofisticado de un Palermo poblado de reductos de moda y nada de tradición. El lugar es muy frecuentado por cierta intelectualidad que hace de sus mesas una extensión de la biblioteca casera. Imperdible su café con leche bien espumante.

Las Violetas (Capital Federal)

El 21 de septiembre de 1884 se inauguró esta confitería que haría historia en la esquina de la Avenida Rivadavia y Medrano. Carlos Pellegrini asistió a la apertura y Roberto Arlt fue uno de sus clientes más renombrados.

En la década de 1920 se construyó el actual edificio marcado por arañas doradas, vidrieras y puertas de vidrios curvos, vitrales franceses y pisos de mármol italiano. Permaneció cerrado muchos años, pero en 2001 una restauración dejó el lugar a nuevo devolviéndole aquella elegancia que fuera su sello distintivo. En 1998, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la declaró como "Lugar Histórico de la Ciudad". Son famosas sus meriendas con tortas que permiten olvidar por un rato la dieta.

Esquina Homero Manzi (Capital Federal)

Si de esquinas tangueras se trata, la de San Juan y Boedo está asociada a la más pura cultura ciudadana. Homero Manzi la consagró con el tema "Sur", una de sus máximas creaciones. Durante el día, es una parada obligada para los vecinos de Boedo. Por las noches, se convierte en uno de los sitios más reclamados por los turistas que buscan un show de tango con contexto tradicional.

De los Angelitos (Capital Federal)

Fue reconstruido luego de permanecer varios años cerrado. Hoy, sus paredes de Avenida Rivadavia y Rincón recrean la vieja gloria de uno de los sitios más tradicionales de la ciudad. Muy frecuentado por los turistas extranjeros, ofrece por las noches shows y cenas cinco estrellas. Durante el día, se puede tomar café mientras se escuchan los acordes, grabados o en vivo, de la música de Buenos Aires.


Café De García (Capital Federal)

En Sanabria y José Pedro Varela, en el límite de Villa Devoto, se emplaza este café y bar. La clientela lo convirtió en un centro de encuentro inevitable del barrio cuyas rondas de café se extienden hasta la hora de las picadas más famosas de Buenos Aires que le dieron repercusión internacional al lugar.

La Farmacia (Capital Federal)

En Avenida Directorio al 2400, el barrio de Flores ofrece un sitio especial: una antigua farmacia reconvertida en bar. Frascos y estantes de época le otorgan al espacio la originalidad que remite a su nombre. Es un lugar ideal para ir con amigos, desayunar o merendar, y también dejarse llevar por algunas de las especialidades de su almuerzo o cena.

El Gato Negro (Capital Federal)


Otro clásico de Buenos Aires que fusiona el aroma de café con el de las más exquisitas especias y el té. Una parada ideal antes de asistir a algunos de los teatros de la zona. El lugar, ubicado en Av. Corrientes 1669, conserva en inmejorable estado el mobiliario de época. Es un refugio detenido en el tiempo donde se respira atmósfera ciento por ciento porteña.


La Giralda (Capital Federal)

Otra pausa que no se puede soslayar en la Calle Corrientes. Entre Paraná y Uruguay se levanta este sitio de clima bohemio muy concurrido por jóvenes militantes y estudiantes universitarios. Además de sus cafés, es imperdible el chocolate con churros.


Café de Juan (Capital Federal)

En Camarones 2702, en Villa General Mitre (entre Villa del Parque y Flores), lejos del mundanal ruido y las luces del Centro, este café, considerado uno de los "notables" de la ciudad, es atendido por una familia que no modificó en nada su aspecto original. Ideal para madrugadores ya que abre cerca de las seis de la mañana.

Otros recomendables y con historia son el Bar Británico (frente a Parque Lezama), La Biela (Recoleta), Richmond (sobre la Calle Florida), 36 Billares (en la Avenida de Mayo), y Oviedo (Mataderos), por citar solo algunos de los más de diez mil cafés y bares habilitados de una ciudad de Buenos Aires que hizo de este hábito un sello distintivo.

Por el Interior:

El Cairo (Rosario)
Una de sus mesas era la frecuentada por Roberto Fontanarrosa y sus amigos. Bautizada como "La mesa de los galanes" hoy se distingue del resto a modo de homenaje al genial escritor. Algunos días a la semana es posible presenciar espectáculos musicales. Quien quiera descifrar la verdadera identidad de la ciudad no puede dejar de tomarse un café en la esquina de Sarmiento y Santa Fe.


Sorocabana (Córdoba)
En San Jerónimo 98 no existe el letrero de "Cerrado". Es que el Sorocabana abre las 24 hs. a la espera de la visita de los turistas y lugareños más encumbrados. Imperdibles sus medialunas caseras.


Dos Chinos (San Salvador de Jujuy)
Con casi un siglo de vida es un lugar referencial de la vida social de la ciudad. Parroquianos y visitantes convirtieron a este café en un mojón de identidad jujeña..


El Mariscal (Corrientes)
En la esquina de Pellegrini y Salta, este emblemático espacio permite hacer un alto en el camino y disfrutar de exquisitas infusiones. Una de las características del lugar es su oferta cultural basada en mesas redondas, exposiciones, y presentaciones de libros en medio de una mesa bien regada por un exquisito café.

martes, 19 de abril de 2011

Librerías con cafés de Buenos Aires

La ciudad de Buenos Aires está plagada de atractivos tanto para sus residentes como para los turistas que la visitan. Su nutrida agenda cultural, la cartelera teatral, sus librerías, los barrios históricos y sus cafés son algunos de los imanes que atraen a quienes deciden transitar sus calles con mirada curiosa sin que nada les pase inadvertido.

En este sentido, desde hace un tiempo, algunas de sus librerías han decidido conjugar bajo un mismo ámbito varios de los principales atractivos que ofrece la ciudad. Así nacieron las que adicionaron a la venta de libros la posibilidad de saborear un humeante café y degustar exquisiteces mientras se consultan las páginas del autor favorito, porque, hay que decirlo, en estas librerías los ejemplares están al alcance de la mano como en ninguna otra. Solo basta con recorrer los estantes, elegir un título y entregarse a la lectura acompañada por una buena taza de café.

5 opciones donde esa combinación es posible:


EL ATENEO GRAND SPLENDID

Es la librería más grande de Latinoamérica y considerada una de las más bonitas del mundo. Se levanta en el mismo espacio en el cual funcionaba el Cine Teatro Gran Splendid, diseñado por los arquitectos Peró y Torres Armengol e inaugurado en 1919. La sala era uno de los ámbitos ineludibles para los cinéfilos, melómanos y amantes del buen teatro. Por su escenario desfilaron desde Carlos Gardel hasta Lola Membrives, y en su pantalla se estrenaron clásicos del cine mudo como Juan sin ropa y la primera película sonora exhibida en Buenos Aries: La divina dama. Todavía hoy es posible recorrer sus pasillos rodeados de libros y deslumbrarse con una arquitectura imponente y bien conservada.
En el espacio que funcionaba como escenario, hoy se levanta un coqueto café desde cuyas mesas se aprecia la cúpula pintada en 1919 por Nazareno Orlandi y que constituye una representación alegórica de la paz como festejo por el fin de la Primera Guerra Mundial. Paul Auster, Mario Vargas Llosa, Ernesto Sábato, Andrés Rivera y Mario Benedetti son solo algunos de los escritores que han presentado sus libros o simplemente recorrido sus pasillos. El local abarca más de 2000 m2 en cuatro plantas de exhibición y venta de sus más de 120.000 títulos en stock. Además, cuenta con un sector destinado a disquerías y venta de filmes en formato dvd. Los viernes y sábados está abierta hasta la medianoche.
Ateneo Grand Splendid.
Av. Santa Fe 1860, Capital Federal.
T: 4813-6052 / 4811-6104
http://www.tematika.com/



CLÁSICA Y MODERNA

Es uno de los espacios emblemáticos que marca el latido cultural porteño. Forma parte del circuito de bares notables y por su importancia fue declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Don Francisco Poblet, junto a su mujer Rosa Ferreiro, la fundó en el año 1938. En 1987 se transformó en un espacio donde se conjugan libros, espectáculos musicales, café y una exquisita gastronomía. Hoy, Clásica y Moderna está dirigida por Natu Poblet, quien es la responsable de la refinada cartelera artística que se renueva de lunes a lunes. Un sitio de trascendencia internacional que no puede dejar de visitarse.

Clásica y Moderna.
Callao 892, Capital Federal.
T: (011) 4812-8707 / 4811-3670
http://www.clasicaymoderna.com/


CRACKUP


En el corazón de Palermo, este espacio fusiona librería, café y un sector destinado a la realización de eventos y dictado de cursos. Además, funciona anexada una editorial que posibilita el acceso, a partir de cuidadas publicaciones, al trabajo poético de autores noveles que marcan la vanguardia literaria de la ciudad. A pesar de no ser una "librería de viejo" es posible encontrar algunos incunables y volúmenes a precios accesibles.
Crackup.
Costa Rica 4767, Capital Federal.
T: (011) 4831-3502
http://www.crackup.com.ar/








ETERNA CADENCIA
La calidez de sus salas caracteriza a esta librería que ya se ganó un respetable lugar en el circuito porteño. El visitante sentirá que se encuentra como en su propia casa ni bien atraviese el umbral de este emprendimiento que, además de la librería y el café, suma un espacio para charlas y una editorial que publica a nombres jóvenes, pero ya reconocidos, del campo literario argentino como Diego Guebel o Guillermo Piro.
Eterna cadencia.
Honduras 5574, Capital Federal.
T: (011) 4774-4100
http://www.eternacadencia.com/


CÚSPIDE

Su emblemática sede de la calle Florida cuenta con un coqueto café que permite degustar algunas delicias dulces mientras se repasan las páginas de algunos de los volúmenes que convierten a este espacio en uno de los mejores surtidos de la ciudad. Su ubicación, en pleno centro porteño, posibilita el acceso a un numeroso público, incluidos los turistas ávidos de bucear en las letras locales. Se pueden solicitar libros a pedido, un servicio muy utilizado para los que desean rastrear títulos incunables, agotados o de escasa circulación.

Cúspide.
Florida 628, Capital Federal.
T: (011) 328-0575
http://www.cuspide.com/



 

sábado, 16 de abril de 2011

Los bares, con nueva identidad

Los hay hipersegmentados, más estéticos y con apelación a lo gourmet; desplazan a las viejas confiterías

 
Los bares, con nueva identidad

Loreley Gaffoglio
LA NACION
Consagrada como la capital gastronómica del cono sur, Buenos Aires tiene de qué ufanarse en materia de consumos gourmet. La oleada sibarita que primero desbordó las matrículas de las escuelas gastronómicas y luego encumbró restaurantes y a hasta barrios enteros, se anima ahora a revolucionar un ámbito hasta hace poco intocable para los porteños: el de los bares y cafés de barrio.

Incluso, para pesar de la comunidad gallega, inventora del formato pizza-café, comienzan a languidecer aquellas confiterías que, ocupando grandes superficies en esquinas o avenidas, imantaban a los transeúntes despachando desde café a minutas y desde cerveza a Fernet.

La sofisticación, la hipersegmentación y un "valor ritual" que apunta a extasiar los sentidos son los nuevos imanes de una metamorfosis llamada a satisfacer demandas renovadas: las de consumidores cada vez más conocedores, exigentes e informados.

Tiendas de cafés, almacenes de te, delis de productos orgánicos y comida saludable, y chocolaterías que funcionan como boutiques son los nuevos reductos temáticos que estrenan día a día los barrios más permeables a las nuevas tendencias: los de clase media y media alta.


Al margen de esta "marea" permanecen inalterables los bares notables . Aquellos con algo de tradición se reducen o restablecen en zonas más periféricas de la ciudad. Pero el grueso de los reductos se transforma o muere, según coinciden los expertos en marketing gastronómico.

Son ellos, precisamente, los encargados en convertir el instante en que alguien toma un té o un café en un "momento memorable". Lo llaman "experiencias".

En ellas ya no está Manolo, el servicial mozo de uniforme blanco, apegado a su bandeja de acero. Tampoco las medialunas de grasa o el tostado. Hay lecturas para elegir, poltronas, Wi-Fi, vitrinas con objetos a la venta, un sinfín de variedades de café, blends de té y un menú acotado con productos saludables.
Los encargados de ensayar un ritual sibarita lleno de estímulos para el consumidor son jóvenes que se mueven dentro de una "escenografía" de estética cuidada.

Es esa estrategia intangible, justamente, la que hoy asegura lealtades, dispara recomendaciones de boca en boca e inunda las redes sociales de opiniones favorables y pulgares hacia arriba.


"Las modalidades de consumo cambian muy rápido. Hoy ofrecer todo es ofrecer nada. Hay que especializarse y adaptarse porque la gente busca propuestas diferenciadas, con buena calidad de materias primas y elaboración artesanal", explica Alfredo Sáenz, director de la consultora gourmet Unami, experta en nuevas tendencias gastronómicas.

"Hoy el concepto de servicio está pensado al detalle y ninguno de ellos es azaroso", agrega Sáenz, sobre una industria que debió reconvertirse en materia de espacios y costos y aguzar sus sentidos para poder seducir primero y emocionar, después. "De eso se trata hoy la experiencia del consumo: es, ante todo, una apelación a la experiencia de diferentes emociones", explica Sáenz.

En Tienda de Café, una cafetería boutique con 13 sucursales en la Capital, se pueden oler y elegir ocho variedades de esa infusión, en grano arábico o robusta, procedentes de diferentes países. Desde el ristretto al macchiatto , el café se acompaña con rolls, ensaladas gourmet y pastelería artesanal.

Hay poltronas, sillones, Wi-Fi, un variado menú de lecturas a disposición y la tentación detrás de vidrieras: se puede comprar la cafetera Embolo o Bodúm, de sugestivo diseño, pero también la taza de loza y el cuarto de café en grano o molido, torrado, tostado o la mezcla de ambos.


El reducto explota de gente todo el día. Marcelo Núnez de Castro, uno de los 18 socios del lugar, lo atribuye a la siguiente ecuación: "Tenemos el café premium que la gente busca a un precio competitivo. Nuestro concepto apunta a sumarle el mayor valor agregado posible para diferenciarnos de la competencia, pero sin diversificarnos".

Cambio copernicano
"El nuevo paradigma tiene que ver con las experiencias más allá del producto. Por eso se busca establecer una conexión emocional con la gente. Hoy los lugares no pueden no tener un alma y sorprender. Porque la gente busca la experiencia distintiva. Si en el lugar no pasa nada, no vuelve", instruye Cecilia Nigro, directora de la consultora en tendencias The Wow Factor.

Pablo Lorenzo, un licenciado en Economía con máster en Marketing, de 34 años, y una intensa trayectoria en multinacionales como jefe de producto, sabe muy bien lo que es crear valor diferencial. En 2006, junto con dos amigos, lograron imponer una propuesta novedosa: juntaron diferentes platos de comida sana con 24 blends de té en hebras, difundieron las propiedades medicinales de esa infusión e invitaron al ritual de la ceremonia del té. Enseñaron el tiempo exacto para esa infusión: dos minutos que se miden con relojes de arena, acompañados por teteras recubiertas con neoprene (para mantener el agua a la temperatura justa). La postal se reedita: las mujeres hacen cola para tener allí su momento de gratificación.

Lorenzo lo explica: "Trabajamos con un mapa de estímulos. Se trata de generar una experiencia que se apoya en tres patas: el ámbito contextual, que hace que te sientas cómodo y bien predispuesto en determinado lugar. Cuidamos lo tangible, traducido en la calidad del producto y del merchandising. Y ponemos mucho énfasis en el trato interpersonal". Así perdura la magia, dice.

Boutique de Chocolate es la meca de fanáticos de la teobromina, la sustancia que "ayuda a liberar endorfinas, reduce el colesterol, mejora la circulación, funciona como estimulante cerebral y tiene propiedades antioxidantes. Esa sustancia es comestible y se llama chocolate.

Y uno de sus difusores en versión gourmet es Matías Carvallo, un joven de 28 años que continuó la tradición de su bisabuelo, el fundador de unas de las primeras fábricas de chocolate premium del país.

Su inquietud por seducir al público de forma directa lo empujó a abrir un local intimista en Belgrano. Allí el cacao muta en verdaderas obras de arte comestible que se acompañan, invariablemente, con variedades de café y agua mineral.

La irrupción del café-deli empuja la extinción del bar tradicional o su mudanza a zonas periféricas
Merchandising: es la excusa para que los consumidores continúen interactuando con las marcas en sus hogares. Se venden las materias primas y los objetos de diseño con que se las sirven.

Invenciones gastronómicas y productos únicos: al momento de diferenciarse, se busca seducir con productos exclusivos, de elaboración propia, que no se puedan conseguir en otros lugares. Funcionan como guiños gastronómicos, como el agua saborizada con frutas de estación

Una vuelta a lo casero y revalorización del gusto por lo artesanal: la marca en el orillo, sobre todo para la pastelería, es el regreso al gusto de lo casero, pero con sofisticadas materias primas. Los frutos del bosque, las hierbas y el queso mascarpone sirven como ejemplo.

Proyectos de responsabilidad social: dedican un porcentaje de la facturación de días determinados o de ciertos productos para apoyar causas solidarias o de bien público. Además, difunden y alientan la participación de los consumidores en esas mismas causas.


Mostrar y contagiar nuevos hábitos: hoy las modalidades de consumo apuntan a transmitir emociones y a transformar los momentos en experiencias o "momentos memorables". Para ello se apela a los ritos y se dispone de enseres especiales, como el reloj de arena que marca el tiempo exacto de preparación del té.

Lecturas y otros estímulos para prolongar los momentos de ocio: la decoración de los nuevos bares está pensada para ser un ámbito acogedor, como si los consumidores estuvieran en una extensión del living de su casa. Se propicia la permanencia en los lugares y se les facilita una gran variedad de lecturas: diarios, revistas de actualidad, diseño y moda.

Exotismo, variedad y calidad premium en infusiones: las modalidades en que los consumidores toman té y café se diversificó en sabores, tipos de granos o hebras y en las formas en que se preparan y sirven las infusiones: desde el té helado al latte o al ristretto; los reductos cuentan con todas las variedades según las preferencias de cada consumidor.



Interacción en redes sociales y servicio abierto de Wi-Fi: la vinculación con sus consumidores es directa a través de las redes sociales. Allí comunican cambios de menú y novedades y fidelizan a la clientela. El acceso a Internet de alta velocidad facilita que el "momento de gratificación" sea para trabajo o para ocio.
Sándwiches, ensaladas y algunos platos gourmet con productos saludables: se apunta a ofrecer un menú acotado pero basado en una alimentación sana, sabrosa y con productos de estación. Los platos se consumen en los locales, pero también se hacen delivery y take away.

LUGARES

TEA CONNECTION
Casa de te-deli-bar

Apertura: diciembre 2006
Empleados: 150
Tickets: 65.000 por mes
Centros de atención: 7
El ritual de poder elegir entre 24 blends de té en hebras y comida natural. Esa fue la clave para un emprendimiento ideado por tres jóvenes amigos, tomando la experiencia del consumidor como valor diferencial. En enero abrieron el primer local en San Pablo, Brasil.

TIENDA DE CAFE
Cafetería-deli

Apertura: agosto de 2008
Empleados: S/D
Tickets: S/D
Centros de atención: 13
Su primer objetivo fue que la marca Bolsa de Café pudiera llegar de forma directa a los consumidores con puntos propios de venta. La degustación de ocho variedades de café premium, pastelería casera y platos
saludables son sus claves. La marca buscó diferenciarse, sumar el mayor valor posible, pero sin diversificarse hacia otros productos.

BOUTIQUE DEL CHOCOLATE
Chocolatería-cafetería

Apertura: marzo 2010
Empleados: 3
Tickets: 4000 por año
Centros de atención: 1
Matías Carvallo siguió la tradición de su bisabuelo, Pacifico Magnani, fundador de El Cafetal, en la elaboración y fabricación de chocolate de alta gama y en el gusto por el café. El sinfín de variedades de chocolate de elaboración propia y artesanal se acompañan con café de Colombia, de Kenya y de Costa Rica.