lunes, 9 de mayo de 2011

5 bares top para ir después de la oficina

¿Qué mejor que un buen trago bien servido y bien preparado al terminar la jornada laboral y antes de regresar al hogar? Aquí, dónde ir y qué pedir en cada lugar.


Los encuentros después de la oficina se convirtieron en un clásico porteño y son la mejor manera de romper la rutina después del trabajo y antes de volver al hogar. La tendencia crece entre oficinistas, profesionales y ejecutivos, quienes al menos una vez por semana salen a tomar algo para conversar y disfrutar de buena música y buenos tragos todo en un mismo lugar. Aquí, cuáles son los cinco mejores after office de la ciudad para ir después de trabajar.
Todos los jueves a partir de las 19 horas, Café Arroyo ofrece el Apéritif Montmartre, un after office sobrio y elegante con espíritu parisino, y exquisitos tragos y cócteles de autor para combinar con el plato típico francés Terrines Comme á la maison y una de las mejores cartas de Martinis de la ciudad. También se puede disfrutar de la excelente cristalería, música en vivo de acordeón con melodías francesas, un artista que pinta en vivo y expone sus obras, y un caricaturista que hace retratos. Imperdible para los amantes de la tranquilidad. Vigente hasta noviembre inclusive.
Arroyo 841, Retiro, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Tel: 4131 0140
Es una mansión de 1913 de tres pisos con un impactante jardín ubicada en Barrio Norte y convertida en un bar restaurante que no se puede dejar de conocer. En planta baja ofrecen tapas y comida latinoamericana, y una sala de proyecciones donde también se puede comer y beber, en el primer piso está el salón comedor y la barra de tragos, y en el segundo hay seis salones con sillones, todo muy bien ambientado con luces bajas, excelente música, muestras de fotos y de pintura y una atmósfera muy sexy. Abierto de lunes a domingos de 12:00 a 16:00 y de 20:00 al cierre.
Paraná 1048, Recoleta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Tel: 4815 9925
El Danzón es uno de los mejores after office de Buenos Aires y ofrece excelencia en todo. De estilo neoyorquino y descontracturado, fue pionero en el resurgimiento de la alta coctelería junto a una excelente gastronomía, tiene un importante wine bar con muy buenas etiquetas y una enorme variedad de tragos clásicos y de autor, además de platos exquisitos. Siempre está lleno, hay muy buena onda, muy buena música y es ideal para conocer gente. Abierto de lunes a viernes de 19:00 al cierre, sábados de 20:30 al cierre y domingos de 20:00 al cierre.
Libertad 1161, Recoleta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Tel: 4811 1109
El "ocho" no sólo ofrece una de las mejores coctelerías de la ciudad sino también una excelente gastronomía. Moderno, íntimo e impecable, empezó como un bar oculto y terminó siendo un favorito entre los amantes del buen beber. Ubicado en una casa larguísima en Villa Crespo con dos salones independientes, tiene una barra súper completa, cócteles clásicos y de autor, y una increíble variedad de whiskies que nos e consiguen en ningún lado. Lo ideal es ir en grupo y pedir el Bottle Service: la botella directamente en la mesa con algún extra. Abierto de lunes a domingo de 20 al cierre.
Thames 878, Villa Crespo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Tel.: 4773 1098
En el corazón de San Telmo, La Puerta Roja se convirtió en un lugar de culto. En la calle Chacabuco 733 una puerta se abre al tocar el timbre y subiendo la escalera se llega a la barra, un par de salones, mesas bajas, sillones, pool, proyección de películas en una de las paredes y un gran ventanal a la calle. Un lugar simple y despojado, con buenas bebidas, rica comida, buena música y ambiente cool. Hay buenas opciones de whiskies, tequilas y cervezas tiradas, y muy ricas hamburguesas y tapas como albóndigas suecas y wraps. Abierto todos los días de 18 a 6hs.Chacabuco 733, San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Tel.: 4362 5649



sábado, 7 de mayo de 2011

Monumento a Eva Peron




Monumento a Eva Peron - Av. del Libertador y Agüero Ubicado al pie de la Biblioteca Nacional y en donde estuviera hasta 1955, la residencia presidencial de verano (era la quinta de los Alzaga Unzue y fue demolida durante la Revolucion Libertadora) . Alli ... vivieron Juan Peron y Eva Duarte desde 1945 hasta 1952, año de la muerte de Eva Se inauguro el 6 de diciembre de 1999, pertenece al escultor argentino Ricardo Gianetti. La obra esta hecha en bronce, con base de mampostería y revestido en granito.

En un sitio histórico de La Boca, un nuevo reducto tanguero

AVE TANGO. Abre sus puertas en el mismo lugar en el que estuvo el mítico teatro Dante Alighieri.
Abre sus puertas esta noche el Centro Cultural Ave Tango, en el sitio en el que estuvo emplazado el histórico teatro Dante Alighieri.06.05.2011
El emblemático barrio de La Boca tendrá a partir de esta noche un nuevo reducto tanguero: el Centro Cultural Ave Tango abre sus puertas con una programación que incluye a Noelia Moncada, Carlos Morel, Alberto Podestá y Luis Filipelli.

Ave Tango estará en Almirante Brown 1375, un sitio con historia. Es el lugar en el que en 1833 se había inaugurado el teatro Dante Alighieri, donde se montaban piezas en italiano. Demolido años después, en su reinauguración tomó el nombre actual.

Además de shows en vivo, el nuevo Centro Cultural tendrá clases de tango y milonga a cargo de los bailarines Gachi Fernandez, Alejandro Hermida y el músico Julián Hermida.

Para la inauguración de esta noche, se presentará a las 22 Noelia Moncada. El viernes próximo será el turno de Carlos Morel y el 27 de este mes estarán sobre el escenario Alberto Podestá y Luis Filipelli.

Jornada sobre Patrimonio Arquitectónico Rioplatense

:: Quinta Jornada de Patrimonio Arquitectónico Rioplatense ::

 

El Instituto de Estudios Históricos de San Fernando de Buena Vista invita a la “V Jornada de Patrimonio Arquitectónico Rioplatense”
Se realizara el sabado 21 de mayo en el Museo de la Ciudad de San Fernando (Ituzaingó 1053,San Fernando – altura Av. del Libertador al 500)
El objetivo de estas Jornadas es promover la investigación e intercambiar ideas sobre el Patrimonio Arquitectónico Rioplatense y su conservación.

PROGRAMA10:00 hs. Inscripción
10:30 hs. Apertura de la Jornada.
13:00 hs. Almuerzo
14:00 hs. Jornada
16:30 hs. Acto de clausura y entrega de certificados.

Se abonará un bono contribución de $ 50 en concepto de inscripción y almuerzo
Cada exposición contará con diez minutos para su desarrollo.
Para ilustrar los trabajos que así lo requieran, los autores deben contactarse con los organizadores
Aquellos participantes que presenten trabajos deberán comunicarse con el Instituto.

Mas info en: http://historiasanfernando.com.ar
Presidente: Dr. Alberto David Leiva: albertodavidleiva@gmail.com
Secretaria: M. Rosa Arguibel de Donadío: mrosadon@hotmail.com
Vocal: Celia Codeseira del Castillo: celiadelcastillo@yahoo.com.ar

“COMO PROTEGER EL PATRIMONIO PÚBLICO”

Basta de Demoler en la Feria del Libro: La Fundación El Libro y Lázara G.E. invitan a la 1ª Conferencia sobre Patrimonio Público.

La Fundación El Libro y Lázara G.E. invitan a la 1ª Conferencia sobre Patrimonio Público
“COMO PROTEGER EL PATRIMONIO PÚBLICO”
Que se celebrará el día Sábado 7 de Mayo de 2011 a las 16 hs.
Sala Adolfo Bioy Casares de la Feria del Libro

En el acto debatirán con el público asistente:

Dr. Mario Sabugo (Director del Instituto de Arte Americano, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UBA)
Arq. Luis Grossman (Director Casco Histórico GCBA)
Arq. Marcelo Magadán (Asociación Civil Basta de Demoler)
Presentación: Lic. Juan Lázara (Docente Patrimonio Público)

Seminario de Turismo Cultural

:: Seminario: “Turismo Cultural en la Gestión de Museos” ::

                                          

La Universidad de Palermo invita a participar del Seminario “Turismo Cultural en la Gestión de Museos: El caso del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco”,
Se realizara en dos fechas: 10 de mayo (a las 19 hs) y 17 de mayo (a las 10 hs) en la sede de la UP ubicada en Larrea 1079.

Expositores:• Lic.Jorge Cometti -Director del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco
• Mariel Ricci – Turismo Cultural – Museo Isaac Fernández Blanco
• Osvaldo Lombardi -Turismo Cultural – Museo Isaac Fernández Blanco
Actividad libre y gratuita, requiere inscripción previa.

Mas info:Tel: 5199-4500 int. 2313
Mail: eventosface@palermo.edu
Inscripcion on line: http://www.palermo.edu/content/economicas/eventos/seminario-turismo-isaac-fernandez-blanco.html

viernes, 29 de abril de 2011

La bibliópolis oculta

En Buenos Aires, librerías consagradas a volúmenes antiguos o raros y libreros apasionados dan testimonio del amor que despierta el libro como objeto de colección.


Por Maximiliano Gregorio-Cernadas
Para LA NACION

La bibliópolis oculta

La bibliofilia, el amor por el libro como objeto de colección, tuvo su auge en Buenos Aires entre los siglos XIX y XX, merced al interés de una elite ilustrada que adquirió en Europa bibliotecas enteras y formó colecciones notables (Arata, Cárcano, Bunge, Gallardo, Llobet, Zorraquín Becú, Vogelius, Mayer). Muestra de ello son los 40.000 ejemplares reunidos por Jorge M. Furt, que se conservan en la estancia Los Talas, a unos 20 kilómetros de Luján. O los 60.000 títulos de la colección Quesada, hoy en Berlín. Un glorioso pasado que alcanzó su cenit a mediados del siglo XX.

Aquella "bibliópolis" de rango mundial (según Rubén Darío y Paul Groussac), famosa por sus escritores, editores, libreros y bibliófilos, mantiene su crédito como la plaza del libro antiguo más importante de Latinoamérica. Mario Vargas Llosa ha dicho que una de las razones por las que le gustaría vivir un tiempo en Buenos Aires son sus librerías. La Asociación de Libreros Anticuarios de la Argentina (Alada), fundada en los años 50, reúne a cincuenta libreros. Su presidente, Alberto Casares, afirma que la asociación, que desde 2004 organiza la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires -única en el continente y must de la agenda porteña-, vive su mejor momento.

Librerías, libreros y bibliófilos
Una minoría sofisticada de librerías anticuarias ofrece libros antiguos (previos a los siglos XVIII o XIX) y de lujo. La mayoría, en cambio, se ocupa de libros raros, agotados, de colección, decorativos o preciosos, que atraviesan cronologías. Luego están las librerías de viejo, ocasión o lance, con libros descatalogados o usados. En rigor, la mayoría cuenta con un poco de todo y se define por lo que predomina. A los libros se suele sumar una vasta iconografía antigua en soporte papel (mapas, fotos, documentos, etcétera).
Las temáticas comunes son argentinas e hispanoamericanas y las especiales, fotografía (Poema 20); correos, gráfica, tabú (El Faro del Fin del Mundo); alemán, latín (Henschel); franceses ilustrados (Víctor Aizenman, El Incunable); idiomas (Glyptodon); teatro (Ávila; La Teatral); derecho (Platero). El gusto del coleccionismo fue nacional y americanista (siglo XIX), europeizante (inicios del XX), nacional (XX) y desde el año 2000 parece inclinarse por las vanguardias literarias.

En los fascinantes locales de estos libreros se accede a otros tiempos y espacios: atmósferas londinenses (Antique, Poema 20, Casares), gabinetes nobles del siglo XVIII (Aizenman), escenografías históricas (Ávila, donde en 1785 funcionó la primera librería del país). Algunos locales se ubican en sótanos (El Incunable, Cueva Libros, Platero), trastiendas (Fernández Blanco, Glyptodon), departamentos (Henschel), edificios históricos (El Faro), galerías (Pampeana, Lord Byron, Mireya), hogares (Manos Artesanas; Del Plata) y laberintos (Huemul).

Los buenos libreros apuestan al vínculo personal con sus clientes ("No vendo a quien no veo", confiesa Llobet), asesorando, cuidando el trato y ofreciendo servicios como catalogar y reparar libros, permutar o canjearlos. Organizan lecturas con café y hasta "chocolates de los jueves" para atraer viudas. Al cabo, el librero es un bibliófilo al que le cuesta deshacerse de sus mejores libros. Sosa y Lara, de Lord Byron, define su oficio como "un ida y vuelta entre un cliente especializado y un librero que se nutre de ese conocimiento y lo devuelve".

"El librero es un psicólogo -explica Gustavo Breitfeld, que tiene ambos títulos- y esto es como un vicio, una droga, la adrenalina del buscador de tesoros. El psicoanálisis trata de descubrir en el inconsciente lo reprimido, mientras que en el libro busco lo que no me dice para ponerlo en valor."

Entre libreros y compradores, el médium es el catálogo, libro sobre libros, quintaesencia de la bibliofilia, motivo de coleccionismo y fuente de criterios para valorar un ejemplar. Esos criterios son múltiples: la proyección cultural de la obra, la edición (pirata, príncipe, revisada, rara, numerada); el estado del libro (lomo fatigado, tiros de polilla; los cantos desparejos revelan agregados y el olor a goma, restauraciones); la estética (encuadernación lujosa o firmada, medio marroquí o florones en el tejuelo, ilustraciones, papel, tipología); partes (hojas de respeto, guarda, pestaña); provenance y marginalia ; la demanda y existencia; si figura en bibliografías (Suárez, Palau).

"El que compra con pasión hace negocio", explica Breitfeld. Casares, por su parte, agrega que eso requiere "intuición, buen gusto, mirada abarcadora y rápida, olfato, sensualidad en la mano, paciencia y saber escuchar a dos grandes maestros: el libro que nos habla y el cliente que nos enseña su especialidad". No obstante, pese a tener tantas cosas en común, señala Ana María Lacueva, "jamás nos pondríamos de acuerdo sobre un precio".

El rematador que vendía libros antiguos entre vajillas y carruajes (Bullrich ha sido pionero en esto) cuenta hoy con especialistas en tasar y catalogar ejemplares únicos que subastan ante agentes de grandes coleccionistas locales (Porcel y Blaquier) y extranjeros.

La fama hosca de los libreros se desmiente con la cohesión de Alada. El prejuicio de métier masculino cede ante la abundancia de damas libreras como Elena Padin Olinik, de Helena de Buenos Aires, rematadoras (María Saráchaga), coleccionistas (Larguía), encuadernadoras y artistas de ex libris. Los bibliófilos, por su parte, revelan su espiritualidad (Navia define su pasión "como un pianissimo de Rubinstein") y sociabilidad. Un centenar se reúne en la prestigiosa Sociedad de Bibliófilos Argentinos (1928), explica Padorno, su vicepresidente. Renacen las tertulias, las donaciones en vida y la idea de que "los particulares prolongan la vida del libro antiguo mejor que una biblioteca, pues le dan más cariño y cuidado" (Aquilanti). A la leyenda de un duelo atávico entre codiciosos libreros y pícaros bibliófilos, Almeida responde: "Todos amamos los libros y estamos del mismo lado".

Artesanías y cuidados
Los restauradores y encuadernadores son los artistas del libro. Algunas librerías, por ejemplo Antique, tienen los propios (Carlos Guerrero), aunque la mayoría es independiente, como la multipremiada María Sol Rébora; Andrés Casares, que aprendió técnicas secretas de maestros franceses; o Graciela de la Guardia, dama de vasta cultura, formada en Japón y Francia, con lista de espera mundial y un taller encantador. La encuadernación puede ser una obra de arte, firmada y coleccionable, pero no siempre beneficiosa. Antes se estilaba encuadernar todo a la francesa (agregando tapas y guillotinando hojas), arruinando ediciones originales. Hoy se prefiere respetar lo que el libro trae, dejar primeras ediciones en rústica y en rama (sin abrir), y encuadernar lo previo al siglo XVIII con pergamino y rama abierta (borde desparejo), aunque, observa Aizenman,"hay cierto fetichismo en nunca encuadernar; la encuadernación puede alterar o jerarquizar el libro".

Un socio fiel del libro antiguo es el ex libris ("Este libro es de", en latín), viñeta con emblema y leyenda alusivas al coleccionista o su tema. La grabadora Eva Farji, interesada en sus alegorías, refiere su origen noble y heráldico, que se remonta al Renacimiento, y su etapa burguesa, profesional y artística, con el auge del libro y el diseño, a fines del siglo XIX. A principios del XX, los amigos de los ex libris comenzaron a reunirse. En nuestro país, María Magdalena Otamendi de Olaciregui (cuya colección se conserva en la Biblioteca Nacional) fundó la Asociación Argentina de Ex Libristas. El ex libris atrajo a artistas como Norah Borges y Pío Collivadino. Hoy tiene estupendos artistas (Grupo de Amigos del Ex Libris/Gadel, Luis Mc Garrell Gallo) que crean por encargo (¡Carlos Menem se hizo uno!) y fieles coleccionistas (Vast y Dellepianne Cálcena).

La fragilidad del libro exige recaudos. Contra el polvo aconsejan leerlo (se airea solo), guardarlo en bibliotecas Thompson o cajas, y para curarlo de plagas (dermétidos, xilófagos o "taladros" y gorgojos), envolverlo con celofán en el freezer o agregarle cantos dorados que ahuyentan insectos además de adornar. Conviene cuidarlo de la humedad, sol, calor, animales y fumadores, exhibirlo y catalogarlo desde los 3000 ejemplares, cuando falla la memoria y se puede soñar con dar nombre a la colección.

El futuro de los libros del pasado
El libro antiguo circula entre decesos, divorcios, viajes, apremios, donaciones, estancias, porteros asociados a libreros o cartoneros que los liquidan como papel. "Se tiran millones", dice López Medus. "Veinticinco años después de haber prestado un libro, lo reencontré en una librería de usados", cuenta Vega Andersen.
El futuro del libro antiguo reniega de sus clichés. Si bien cierran librerías (L'Amateur), son más las que abren (La Teatral, El Vellocino de Oro, Gotcha's Books, Los Siete Pilares), en un proceso de renovación generacional, cambio de perfil profesional y sofisticación de la plaza, con jóvenes libreros y perspectivas modernas (Sirinian, Breitfeld, Koch, Aquilanti, Lüchter Bunge). Cada vez más especializados y menos diletantes, parece no obstante inmortal la imagen del librero bohemio, "devoto del libro como fenómeno en la vida del hombre y del sentido misional de una librería", acota Llobet.

De a poco, el libro antiguo vuelve a interesar a la dirigencia, se reconoce su aporte al acervo cultural y su falso elitismo. "Un ejemplar interesante cuesta igual que un par de zapatillas", afirma Fullone, de la Librería Del Plata. Basta escoger un buen tema, dejarse asesorar y adquirir poco y bueno.

Los stocks libreros (el mayor es el de Fernández Blanco, con más de 200.000 ejemplares), los tesoros públicos y las colecciones privadas demuestran que queda mucho en Buenos Aires. Los extranjeros no se han llevado todo; los libros tienen su destino (dijo el poeta Horacio), que es circular, yendo y viniendo del exterior, pues también los argentinos adquieren afuera. Un mundo integrado -dicen- promueve este circuito del cual nuestra ciudad forma parte vendiendo, comprando, visitando ferias, actualizándose e integrando organizaciones internacionales, como Breitfeld, Aizenman y García Cambeiro.

También los remates, Internet y el Estado expanden el sistema: la Biblioteca Nacional adquiere y cuida donaciones, el Gobierno porteño promueve librerías de valor patrimonial, la Feria del Libro Antiguo y, este año, las actividades derivadas del nombramiento de Buenos Aires como Capital Mundial del Libro (Unesco).

Pero ¿qué explica el placer del bibliófilo ante el vértigo de saber que no bastará su vida para leer lo que posee? Acaso lo mismo que aqueja a todos los hombres: la conciencia de la finitud y el anhelo de asirse a un objeto que supere el tiempo, pues los hombres pasan, los libros quedan y en esa inmortalidad radica, según Llobet, "la fuerza invencible del libro antiguo".

Si los libros, como afirma Whipple, son "faros erigidos en el vasto mar del tiempo", Buenos Aires es una costa resplandeciente para cualquier náufrago existencial.

EXQUISITOS, EFICACES Y LEGENDARIOS
Casi tan variados como los volúmenes que se agolpan en sus estanterías son los perfiles de los libreros. Los hay exquisitos (Aizenman, Diran Sirinian), eficaces (Lacueva, Casares, los Breitfeld), conversadores (López Medus, Miguel Ávila), tradicionales (Mireya Pardo, Rodolfo Luchter Bunge, Lucio Aquilanti). No faltan ni el apostólico (Jorge Llobet), ni el legendario (Antonio Rago), ni el detectivesco (Roberto Di Giorgio), ni el cordial (Raúl Almeida), ni el sistemático (Vega Andersen). Pero, en cualquier caso, como señala Alberto Casares, "el ideal reúne cualidades de bibliófilo (colecciona), bibliotecario (cataloga), estudioso (trabaja el material) y comerciante (compra y vende)"

BUSCADORES DE PERLAS
Entre "el refinado sensualismo intelectual y las múltiples emociones que proporcionan al espíritu las andanzas en pos de los libros" (Buonocore), circulan compradores por metro (decoran bibliotecas y lámparas), deportistas (pescan ocasiones), fetichistas (los dejan intonsos), profanos (buscan " El principito de Maquiavelo"), estetas (gozan con el tacto del pergamino y el perfume del cuero), excéntricos (adquieren ejemplares del mismo título para cada hijo), desesperados (esconden lo que no pueden adquirir) y bibliófilos consumados, como Eduardo Sadous, que, cual cazadores, relatan sus hazañas, muestran sus trofeos y sueñan con la suerte de quien en 1910 adquirió una Biblia de Gutenberg por 80 pesos en Lavalle y la vendió por una fortuna al Museo Británico.

BIBLIOFILOS Y FAMILIAS
La bibliofilia es una manía menor que, sin recaudos, puede conducir a perversiones como el fetichismo, la cleptomanía y la bibliopatía, y convertirse en "agente de mortificación familiar", dice Guillermo Gasió. Están quienes comprometen las finanzas (ocultan sus compras o se privan de comer), el espacio (algunos requieren departamentos enteros para sus bibliotecas), la higiene del hogar o la atención de las señoras. Circulan anécdotas escalofriantes sobre vengativas viudas que venden bibliotecas "con los pétalos de las flores del velorio todavía en el piso" y "falsas viudas" que liquidan libros de un supuesto "difunto" infiel. "El libro es la peor amante pues junta tierra y bichos, es caro, ocupa lugar y roba el tiempo de los maridos", concluye Ávila.

DIRECCIONES DE LIBRERIAS ANTICUARIAS

Víctor Aizenman
Las Heras 2153 PB "A"

The Antique Book Shop:
Libertad 1236

Alberto Casares:
Suipacha 521

Librería Fernández Blanco:
Tucumán 712

Poema 20:
Esmeralda 869

El Incunable:
Montevideo 1519

Librería Platero:
Talcahuano 485

El Faro del Fin del Mundo:
Galería Libertad, Libertad 1240

La Librería de Avila:
Alsina 500

Librería-Editorial Histórica Emilio J. Perrot:
Azcuénaga 1846

Manos Artesanas:
Uruguay 1368

El Glyptodón:
Ayacucho 734

Librería del Plata:
Guido 1927 PB "A"

Henschel:
Reconquista 533 1° "C"

Pampeana y Lord Byron:
Galería Las Victorias, Libertad 948

Mireya y otras librerías:
Galería Buenos Aires, Florida 835

Huemul:
Avenida Santa Fe 2237

Tupy:
Paraguay 1268

Graciela de la Guardia
(restauradora y encuadernadora):
Montevideo 1621 PB "A"

Grupo de Artistas de Ex Libris:
http://www.gadelargentina.blogspot.com/